El que nuestro país se aliste a crecer al 6% año y al 3.5% en 2022 se debe básicamente al efecto rebote, el arrastre del dinamismo de Estados Unidos a nuestras exportaciones y el volumen récord de remesas que envían mexicanos desde allá: “no es magia, es inercia”.
Hay que cambiar los términos de la aritmética con conciliación social, confianza, inversión, empleo. Más trabajo; menos polarización y extravío en la política.
Es fundamental tener los plazos en cuenta para los efectos fiscales y de seguridad social. Hay que prever todo el proceso de “migración” de empleados que hoy están subcontratados externamente o en el modelo de insourcing…
Iniciamos este año de incertidumbre con una renovada embestida contra los órganos constitucionalmente autónomos.
Simplemente no es sostenible si aumentan las restricciones, se imponen aumentos salariales sin consenso y elevan las cargas de seguridad social y tributarias.
4 39