La oposición no sabe descifrar al nuevo Gobierno; mientras intenta comprenderlo, sigue negociado en los restaurantes de Polanco, sin escuchar lo que se dice en la calle.
No cabe duda que los populismos son nocivos en tanto niegan la “existencia” de expresiones contrapuestas, algo que va en contravía a la calidad de nuestras democracias.
Con la excusa de supuesta corrupción y mal uso de recursos, el gobierno ha cancelado los apoyos a cientos de organismos y programas de gobierno y tristemente la sombra de la duda recayó también sobre las OSC.
Si la capital del país fuera una persona, tendría colapsadas las venas y las arterias, con una esclerosis crónica que no deja pasar casi nada.
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