El INCAM nunca ha sido una asociación con fines políticos, con prudencia y sabiduría, éste siempre debe estar presente para resistir los ataques o afrentas a la profesión.
Quiero invitar a mis lectores a visitar dos de los edificios virreinales que tenemos a la mano desde la Ciudad de México.
Ningún jesuita había manejado nunca una escuela, pero pronto tres cuartas partes de ellos se vieron dedicados a una actividad que no se había planeado.
El diagnóstico parece que es acertado. La corrupción, la inseguridad y la pobreza son los tres jinetes de nuestro apocalipsis nacional.
14 137