Me di a la tarea de comenzar a escribir una novela histórica, ya no sobre el Segundo Imperio Mexicano, sino sobre la Reforma.
Mientras dirigió la Resistencia, el presidente Benito Juárez envió a su esposa e hijos a Nueva York, donde vivió, de 1864 a 1867.
Afirmó entonces mi padre que “si realmente viviéramos esa ‘conversión’ de que nos habla la Iglesia, dejaríamos a un lado la constante preocupación por los bienes materiales y, despojados de egoísmos.
Conviene recordar el lamentable episodio llevado a cabo por los EE.UU. con motivo del secuestro del médico Humberto Álvarez Machaín, en territorio mexicano.
No hay caminos cortos ni soluciones mágicas, la construcción de la paz requiere del compromiso y la acción de cada uno de nosotros.
14 137