El programa Sembrando Vida es uno de los de mayor amplitud de la actual administración y que fue propuesto por el presidente, Andrés Manuel López Obrador cuando era candidato.
Como cualquier otro programa de gobierno, este surge a partir de diagnósticos en los cuales se identifican problemas sociales y, posteriormente, se hacen propuestas para poder atender la problemática.
La Comisión Nacional de Evaluación de la Política de Derecho Social (Coneval) resalta la importancia de estos diagnósticos previos porque ayudan a determinar si la alternativa con la que se pretende atender estas problemáticas son las más adecuadas para resolverlo.
Los mismos son presentados a manera de hipótesis, por ejemplo, el problema central planteado en Sembrando Vida es: ¨Los campesinos en localidades rurales cuentan con ingresos insuficientes para hacer productiva la tierra¨.
A esa hipótesis se le añaden un universo de problemas que lo afectan directa o indirectamente, siguiendo con Sembrando Vida, se explica que la falta de conocimientos técnicos, asociaciones gremiales que promuevan la agricultura, insumos de calidad e ingresos influyen a que las tierras no sean productivas en México.
Pero, según la Coneval este planteamiento del problema es: ¨ambiguo¨ en cuanto a la situación que se busca resolver, es decir, el programa se plantea que la falta de ingresos hace que la tierra de los campesinos no sea productiva, pero no explica cómo el aumento de ingresos hará a que sí lo sean.
Además, no queda suficientemente claro lo que se busca atender, si la falta de ingresos del campesinado o la improductividad de las tierras, abriendo paso a la confusión.
El gobierno no puede pretender que haya un efecto dominó en ese sentido, que dando más dinero hará a las tierras más productivas, por supuesto sí ayuda, pero es un problema mucho más complejo.
Buenas ideas sin concepciones claras

Podríamos decir que, desde su concepción, el programa Sembrando Vida es una buena idea en términos de dignificación del trabajo del campesinado y reducción de desigualdades.
Cualquier gobierno debe saber, o tener una idea concreta, sobre cómo mejorar las condiciones de vida, ofreciendo bienestar a la población. El reto está en qué alternativas se aplicarán para la consecución de ese fin.
Sembrando Vida establece que la falta de ingresos en las comunidades rurales influye en que sus tierras no sean productivas, ese planteamiento muestra que la administración entiende que otorgando más dinero a esas localidades las tierras serán productivas.
Pero esa afirmación no del todo cierta, porque hay que hacerse un montón de preguntas antes para llegar a una conclusión y definir otras más para lograr el fin último.
Primero habría que establecer qué se entiende por productividad de una tierra, porque a partir de ahí se sabrá si está funcionando o no el programa o si se están alcanzando los objetivos y, en caso de que no, qué se debe hacer para corregir.
Posteriormente, definir a la población potencial a la que iría dirigida y si hay espacios para otro tipo de población que tiene ciertas características que las hagan elegibles y si no, qué ocurre con estas o estos.
La falta de ingresos entendido como qué, porque si se concibe como una ganancia monetaria que incidirá directamente a la productividad de la tierra es una visión muy corta.
Por supuesto que el apoyo económico ayuda, pero este debe ir de la mano de un acompañamiento técnico y de conocimientos para que ese beneficio se aproveche de la mejor forma. Además, esta visión deja por fuera factores externos que influyen en la productividad de la tierra y no pueden ser controlados por el humano.
Agravio más que apoyo

Programas mal ejecutados terminan agravando más el problema que pretendían atender, porque no se cumplen los resultados trazados desde el principio y, consecuencia de ello, se convierten en un gasto más que una inversión para el Estado.
Según un análisis realizado por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) Sembrando Vida pudo incentivar a la pérdida por deforestación de coberturas forestales de 72 mil 830 hectáreasdurante su primer año de operación.
Para los tiempos en que nos encontramos esto no es una perdida menor, ya que incide a la intensificación de otros problemas como calentamiento global y destrucción del hábitat y la biodiversidad en el que vivimos.
No podemos olvidar que México adquirió un compromiso de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero para colaborar en el objetivo de que la temperatura global no aumente 2ºC.
Más allá del compromiso internacional, el cuidado al medio ambiente debe ser visto como una obligación que nos ahorrará problemas en el futuro y beneficiará a toda la población.
Otro de los problemas que afecta es la opacidad que hay detrás de la entrega de los recursos, no sabemos más allá de que el programa beneficia a más de 420 mil hombres y mujeres que ahora cuentan con empleos permanentes en 20 entidades del país.
Se desconoce las fechas en que se entregan los recursos, si hubo veces en que no se entregaron y por qué, cuáles son los avances, si la medida tomada colaboró favorablemente en la consecución del fin que se planteo al inicio, entre otras dudas que surgen.
Otra cuestión alrededor de Sembrando Vida es su posible uso clientelar, especialmente en tiempos electorales como en los que nos encontramos, por lo que puede terminar como un método de coerción social.
¿Qué se debe hacer para mejorar?

Lo que no te da resultados no necesariamente se debe tirar a la basura, lo que se debe hacer para mejorar el programa Sembrando Vida es repensarlo y observar detalladamente los factores que influyen a la improductividad de la tierra y a la falta de ingresos de comunidades rurales.
Aunque ambos problemas parezcan estar – y están – correlacionados, deben abordarse por separado para que las medidas o alternativas que se utilicen sean las más eficientes.
Definir claramente qué se quiere lograr, cómo se quiere lograr, a través de qué y haciendo uso de qué mecanismos, todo eso ayudará a tener un panorama mucho más claro de los avances o retrocesos del plan.
Ampliar la visión de los factores que inciden en este problema, no pensar que hay una sola causa que los provoca, sino entender que es algo mucho más complejo y que deben de tratarse la mayor cantidad de puntos de contacto en correlación con el problema.
Es importante impulsar un plan proteja al medio ambiente – especialmente en este momento en que se está viviendo una época de una proliferación masiva de incendios forestales – y que ayude a la economía de las familias que habitan en zonas marginadas.
Además, según el Banco Mundial, la agricultura puede ayudar a reducir la pobreza para el 80% de los pobres del mundo. Por lo que podríamos estar colaborando para la consecución de dos fines muy importantes, por ello hay que darle la seriedad necesaria al asunto.
El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de Voces México.
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