El presidente Andrés Manuel López Obrador está decidido en su búsqueda de la concentración de poderes y que estos sean obsecuentes a su proyecto de gobierno, tener la pista libre de poder promover leyes y reformas como quiera, hasta cambiar la Constitución para ajustarla a su interés político.
Su deseo, más allá de disminuir la pobreza en México por medio de programas asistencialistas, es saciar su ego personal de mártir, que se le reconozca como un alguien invaluable de la política, que el ¨obradorismo¨ se instaure en México, como el ¨peronismo¨ y ¨kirchnerismo¨ en Argentina; el ¨chavismo¨ en Venezuela; el “castrismo” en Cuba, y así podríamos seguir enlistando.
Lo preocupante de todo este contexto son los intentos de acabar con la división de poderes de nuestro país, algo grave, sería dar pasos atrás en el desarrollo de nuestra democracia.
Es volver a la época de los gobiernos autoritarios del PRI donde la única palabra válida de la discusión pública era la del presidente y esta no era objeto de debate, como en misa, todo era santa palabra.
En el artículo 49 de la Constitución de nuestro país está consagrado la división de poderes en tres: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. En el mismo se indica:
¨No podrán reunirse dos o más de estos Poderes en una sola persona o corporación, ni depositarse el Legislativo en un individuo, salvo el caso de facultades extraordinarias al Ejecutivo de la Unión, conforme a lo dispuesto en el articulo 29¨
Esto quiere decir que sólo en casos de perturbación grave a la sociedad mexicana o cualquier otra situación que la ponga en peligro, sólo el presidente, con previa aprobación del Congreso, podrá suspender las garantías constitucionales.
Lo que estamos viviendo no es el caso, la lucha de AMLO es socavar la independencia de los poderes para manejarlos a su antojo.
Una guerra directa contra el poder judicial

Tal vez las primeras líneas parezcan muy severas, como severas son las palabras y las acciones del presidente que no esconde sus intenciones, y esto se ve presente en este nuevo frente que abrió contra el poder judicial.
Arranquemos con la reforma eléctrica – podemos estar a favor o en contra de ella, terreno de otra discusión completamente necesaria para construir la verdad entre todos –, esta pasó sin ningún problema por ambas Cámaras del Congreso, donde todos de Morena dieron su voto a favor con la mano en los ojos.
El presidente no podía ocultar su felicidad, pero ese sentimiento no duró hasta que se interpuso el poder judicial al avance de esta reforma.
Juan Pablo Gómez Fierro, juez Segundo de Distrito en Materia Administrativa, Especializado en Competencia Económica, Radiodifusión y Telecomunicaciones resolvió que la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica afectaba la competencia y la libre concurrencia en el sector eléctrico.
El presidente arremetió contra la decisión del juez y lo cuestionó, Morena, por su parte, acusó de que la decisión fue tomada bajo intereses y que el juez se oponía al desarrollo del país.
Ante la situación las juzgadoras y juzgadores federales emitieron una posición formal donde enfatizaban su compromiso con la Constitución y la Independencia para garantizar un efectivo Estado de derecho.

Por su parte, Arturo Zaldívar, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y del Consejo de la Judicatura escribió un mensaje en su cuenta de twitter donde asegura que la ¨división de poderes son parte esencial de la democracia constitucional¨.
Algo bastante peculiar ya que Zaldívar llegó al cargo que ocupa gracias, en gran parte, a AMLO y hoy se pone al margen del deseo del presidente.
Señales que no pueden pasar desapercibidas

Hay una serie de acciones por parte del presidente y de otros actores políticos que no pueden pasar desapercibidos como si fuesen hechos aislados o que no tienen ninguna relación, a primera vista, con lo que ocurre en la realidad.
En la política ninguna acción es casualidad o sin un tipo de intencionalidad previamente pensando, al contrario, todo en la política está pensado – bien o mal, dependiendo de los resultados – todo está analizado, todo paso no se da sin la seguridad de tener la certeza hacia dónde vas.
Enfocándonos con lo que hace y dice el presidente, pues de un tiempo para acá, especialmente en los últimos seis meses, hay una intencionalidad, un deseo de concentración de poderes en el país y que todos funcione como uno solo, que el Estado se guíe por una línea ya que este no se equivoca.
Si uno escucha las palabras del presidente, cómo se refiere a las organizaciones civiles, como desea desaparecer las plataformas de transparencia y que esta función quede a cargo de la Función Pública, y ahora lo que dice respecto al tema de la reforma eléctrica.
¨Yo estoy seguro de que no es inconstitucional la reforma pero si lo determinan jueces, magistrados, ministros de que es inconstitucional y de que no puede proceder, enviaría yo una iniciativa de reforma a la Constitución¨
Estas palabras del presidente son muy preocupantes, no podemos pensar que, por tener una legitimidad política derivada de la cantidad de votos que lo puso en el cargo, cuenta con la facultad de proponer Reformas a su antojo y que estén ad hoc a su proyecto de gobierno, debemos tener mucho cuidado con estos mensajes.
Un modus operandi de distintos gobiernos en Latinoamérica

Lo que hace AMLO no es una novedad para la política mexicana y mucho menos en Latinoamérica, dentro de nuestras fronteras podemos tomar el ejemplo de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) o de Luis Echeverría (1970-1976) como el de gobiernos autoritarios.
Pero que haya ocurrido en el pasado no habilita al presidente a adoptar las mismas prácticas, no podemos justificar un abuso con otro, porque eso derivaría vivir en una sociedad descontrolada en donde el mal se paga con mal.
Saliendo de nuestro contexto podemos ver que ciertos gobiernos que se asumen como progresistas y otros de derecha, también ejercen estas prácticas autoritarias, esencialmente en la búsqueda de perpetuarse en el poder y manejo de la justicia a placer.
Ejemplos hay muchos, como el caso de Bolivia y la búsqueda de gobernar de forma vitalicia por parte de Evo Morales, lo mismo que hizo Hugo Chávez en Venezuela, similar a lo que decidió el Congreso colombiano que busca extender el tiempo de los mandatos en todos los niveles.
Y así pudiésemos seguir enumerando diferentes ejemplos que se han presentado a lo largo del tiempo de la política latinoamericana, donde parece normalizarse que un gobierno y actores políticos ocupen cargos públicos por tiempos indefinidos.
También hacen uso de la justicia a su favor, encarcelando opositores y así tener pista libre en procesos electorales, para luego decir que ¨fue el pueblo o la gente quien los puso ahí y los quiere ahí¨.
Es importante como ciudadanos no caer en esta trampa discursiva de los líderes política venga de donde venga, derecha o izquierda, no podemos sobreponer nuestras afinidades políticas para justificar claros abusos de poder que están a la vista de cualquiera.
Bolivia, arremetimientos a opositores de Evo

Empecemos con el ejemplo de Bolivia, hoy tenemos que la justicia boliviana, bajo el gobierno de Luis Arce, quien fuese exministro de Economía y Finanzas Públicas y mano derecha del gobierno de Evo Morales – considerado el padre del ¨milagro boliviano¨ – ordenó a aprensión de la expresidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, acusándola de golpe de Estado.
No entremos en detalle a lo que sucedió hace dos años en Bolivia, pero estas acciones son ataques a los actores opositores al gobierno de Evo para acallarlos y que la política esté a manos de un partido o un gobierno, no caigamos en la trampa de que el exmandatario boliviano es una víctima del todo.
No digo que haya estado bien que se le haya maltratado físicamente, viéndose obligado a salir del país, pero no nos olvidemos que fue presidente durante más de 13 años.
Tampoco olvidemos que promovió un referéndum en 2016 para reelegirse un mandato más, el cual perdió, pero un año más tarde el Tribunal Constitucional boliviano revirtió la decisión del pueblo.
Cumplió su deseo y lo habilitó para reelegirse de forma indefinida, atribuyendo que la decisión formaba parte de ¨sus derechos humanos¨.
No sólo no le importó la negativa del pueblo boliviano a la decisión, una muestra que refuerza la idea de que sólo se venden como los representantes del pueblo cuando las decisiones lo favorecen, sino que violó la constitución,
En el artículo 168 se expresa claramente que tanto el presidente como vicepresidente están sujetos a una sola reelección de manera continua.
Venezuela, concentración de poder y el nacimiento de una dictadura

Creo que muchos conocemos el estado actual de la política venezolana, no es una novedad para la opinión pública, un país con una concentración de poder absoluta y donde todos actúan en consecuencia de un partido, el hegemónico que lleva gobernando 20 años.
Habrá quienes digan que estoy haciendo señalamientos infundados, yo los invito a revisar quién ocupa cargos que no tienen que ver con el ejecutivo, que revisen quiénes ocupan los cargos del poder judicial, legislativo, ciudadano y electoral.
Yo les daré un ejemplo, el Fiscal General del Ministerio Público, el encargado de impartir justicia a las y los ciudadanos venezolanos, Tarek William Saab, fue gobernador del estado Anzoátegui por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) – partido fundado por Chávez – hoy sigue formando parte del partido a pesar de ocupar un cargo del poder judicial.
El camino que instauró a Chávez en el poder fue muy similar al que tomó Evo Morales en Bolivia, sólo que el exmandatario venezolano lo hizo mucho antes con el referéndum constitucional en 2007.
Un año después de ser reelegido, Chávez ya pensaba en las elecciones de 2012, proceso en el cual no podía participar porque se lo impedía la ley, por ello buscó, a través de un referéndum, cambiar la constitución para que pudiese ser reelegido de forma indefinida.
El votó de la gente se inclinó por el no, a lo que el presidente Chávez no le gustó y en cadena nacional salió y dijo ¨están llenando su victoria de mierda¨.
su deseo de poder pudo más y al año siguiente envió la iniciativa a la Asamblea Legislativa, la cual era dominada por el PSUV, y le cumplieron el capricho de reelección indefinida con la que se lanzó y ganó las elecciones en 2012.
La involucración en lo público de los ciudadanos

Estos son los actos que no deberíamos de aceptar de ningún modo, porque atentan contra un verdadero Estado de Derecho y promueven que, por ansias de poder y de manipulación de la justicia con fines partidistas, se debilite la democracia de un país.
Es fundamental la involucración, participación e incidencia de todos nosotros en procesos públicos relacionados con política, no podemos pensar que es un terreno en el cual no podemos formar parte, la política es de y para todos.
En el griego, la política cuenta con numerosas diversificaciones, una de ellas que se convierte en sustantivo es ¨polites¨ lo que se traduce como los ¨ciudadanos¨, a lo que voy con esto es que el ejercicio de la política también está de parte de nosotros y no sólo se queda en el ejercicio del voto, sino que va más allá.
Recordemos que lo que nos une nos trasciende a todos y eso nos mueve a crea movimientos de exigencia de justicia ante los atropellos y abusos de los poderes políticos y económicos que atentan contra nuestras libertades y nuestros derechos.
El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de Voces México.
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