Las Paredes Gritan: El Genio… No nace… ¡Se inventa!…
Héctor Castillo Berthier

Zona Submetropolitana

94 opiniones • veces leído

Su éxito fue consecuencia de su capacidad para poner en tela de juicio “lo sabido”.

Lectura: ( Palabras)

Einstein y otros datos

Acabamos de recibir el cuarto informe anual de AMLO donde fluyen “otros datos”, de los cuales mucha gente tiene duda.

El análisis político de AMLO y su propuesta de gobierno con la 4T es muy interesante… Pero eso lo dejaremos para otra ocasión.

Existen también “otros datos” que sí son importantes para toda la humanidad.

En esta ocasión pensé en Albert Einstein. Buscando en sus memorias encontré algunas peculiaridades que son interesantes para recordar a este genio… Que —por cierto— también tenía “otros datos”.

Albert Einstein (1879-1955) fue el hombre de ciencia más notable del siglo XX.

Son muy pocas las “figuras ejemplares” que tenemos cerca, por eso vale la pena echar un vistazo a su pasado “para recuperar nuestra esperanza”.

Se dice popularmente: “Si dios creó el universo y Newton lo explicó, Einstein —este modesto profesor— lo ordenó”.

Utilizando sólo la fuerza de su mente, sin ayuda de los complejos y costosos aparatos científicos, los laboratorios, las supercomputadoras y los batallones de asistentes —que hoy están a disposición de los investigadores en las universidades—, Einstein pudo penetrar los enigmas del universo y explicarlos con un lenguaje sencillo y atractivo.

Einstein produjo sus primeros grandes trabajos cuando era empleado de la oficina de patentes en Berna, es decir, mientras era un funcionario municipal menor.

Entre ellos hay un documento de apenas tres cuartillas y tres pasos titulado: ¿La inercia de un cuerpo depende de su contenido de energía?

En ese documento brillan por su ausencia las referencias eruditas y los “latinajos” que son obligados en los protocolos de investigación científica y es el antecedente inmediato de su fórmula científica más conocida en el mundo (E=mc2)… Aunque no la entendamos.

Este escrito fue recibido por la revista Anales de la Física el 27 de septiembre de 1905, cuando Einstein tenía 26 años.

Cofradía de las prostitutas

Einstein revolucionó el mundo de la física.

Y, desde ese artículo, pasaron cuatro años para ser admitido como profesor en Zúrich, Suiza, en 1909.

Una vez que las puertas de la Universidad de Zúrich le fueron abiertas, le escribió a un amigo: “Así que ya soy también miembro oficial de la cofradía de las prostitutas”.

¿Sentido del humor? ¿Dolida ironía?… ¿Tipología sociológica?

A los 36 años, Einstein había logrado una de las más dramáticas revisiones de la idea del universo en la historia humana.

Su teoría general de la relatividad no sólo es una reinvención genial de conocimientos o el diseño de nuevas leyes, sino una nueva interpretación de la realidad.

Como las ondas expansivas que siguen a una explosión de gran potencia, sus efectos rebasaron el territorio de la ciencia y se dejaron sentir en la literatura, en la pintura, en las artes y en la conducta de muchas generaciones.

Las anécdotas sobre Einstein llenarían un grueso volumen, aunque casi todas pertenecen al reino de la mitología.

Es cierto que fue un alumno problema, con una feroz —casi patológica— resistencia a la autoridad, pero nunca lo reprobaron en matemáticas.

Todo lo contrario. Antes de los 15 años dominaba el cálculo integral y el diferencial. Y sí, afirmó que: “La imaginación es más importante que los conocimientos”.

Albert Einstein el genio no nace se inventa

Se dice en sus biografías que su profesor Jean Pernet, lo reprobó en física.

Se dice que Einstein siempre fue descortés, contestatario, indiscreto, brusco, grosero, indiferente y frío. Como estudiante del Politécnico de Zúrich, llegó a ser “la bestia negra” (la bête noire) de ese claustro académico.

Como maestro era desordenado y disperso. Poco estimulante. Y tendía a aburrir a sus alumnos. Claro que años después estos rasgos dieron lugar a tiernas y sabrosas leyendas.

Cosas de la fama. Los mismos estudiantes que no sabían cómo huir de sus clases, en la vida adulta se regodeaban en el prestigio de haber sido sus discípulos.

En su vida personal, era un hombre incapaz de establecer ligas afectivas profundas. Sus amigos varones conocían una faceta superficial de su personalidad.

Con las mujeres se involucraba, siempre y cuando no sintiera amenazada su independencia. Con sus hijos —si bien afectuoso y responsable— tendía a ser lejano.

La compleja personalidad de Einstein es uno de los atributos de su genialidad.

Mientras muchos de los grandes físicos de su tiempo reverenciaban la figura de Newton y sus teorías las tenían como palabra revelada, Einstein las cuestionaba y dudaba de ellas… Tenía “otros datos”.

El autoritarismo

Su rechazo a todo autoritarismo le permitió incursionar en terrenos, digamos, “prohibidos” y así dar con nuevas soluciones para viejos problemas.

En la monumental biografía escrita por Walter Isaacson: “Einstein: Su vida y su Universo” (1977, Ed. Debolsillo, libro erudito y divertido), los mortales podemos seguir los pasos de quien era —según se dijo— “el pensador más original en la historia de la humanidad”.

A continuación, algunos extractos:

Durante toda su vida, Einstein conservó la intuición y el asombro de un niño. “Las personas como nosotros no envejecen”, escribió a un amigo ya avanzada su vida. “Nunca dejamos de asistir como niños curiosos al gran misterio en el que fuimos colocados”.

En la enseñanza de la historia aseguró: “Deben organizarse amplias discusiones sobre la obra de personajes que beneficiaron a la humanidad gracias a su independencia de carácter y de juicio”.

“Es importante promover el individualismo”, dijo. “Pues sólo los individuos producen nuevas ideas”.

“La obediencia ciega a la autoridad es la principal enemiga de la verdad”.

“Una carrera académica que obliga a producir gran cantidad de escritos científicos genera el peligro de la superficialidad intelectual”.

Su éxito fue consecuencia de su capacidad para poner en tela de juicio “lo sabido”. También de su reto a la autoridad y de su capacidad de asombro ante misterios que nada le decían a otros.

Fue, además, un incansable pacifista… Todos podemos encontrar inspiración en la vida de este hombre.

Los “otros datos” de Einstein impactaron al mundo.

Mientras… ¿Cómo nos impactarán los “otros datos” del 4° informe?

La Cueva del Delfín

No es que duerma más tranquilo con esto… Pero al menos ya puedo ver las estrellas sin esa sensación de vacío… Después del cuarto informe.

¡Vientos huracanados!, si no se cuadruplica mi masa nos veremos por acá la próxima.


Comentarios, quejas y lamentaciones:
Facebook Héctor Castillo Berthier
Email berthier@unam.mx
www.circovolador.org

Más columnas del autor:
Todas las columnas Columnas de

Deja un comentario

Lo que opinan nuestros lectores a la fecha