Intermediarios en la estructura económica
Luis Wertman

Construcción Ciudadana

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Este sistema de obstáculos, hace que prosperen quienes reciben la encomienda de administrar los recursos públicos y se corrompen, o los que lo hacen dando permisos para que algún amigo y/o contacto pueda dar el servicio que es obligación del Estado…

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A veces, es difícil ser normal en México. Lo que en otras naciones es natural (el orden, el respeto a la ley, las reglas claras) en nuestro país suena a lujo o depende de variables directamente relacionadas con la posición social o los recursos económicos.
Porque en el capitalismo de cuates al que ya estábamos acostumbrados, lo importante eran las conexiones y luego la capacidad de emprendimiento.

Esta actitud provocó que, en casi cualquier actividad económica, se buscara la reducción de la competencia, la ganancia a través de las rentas, y no necesariamente de la innovación o de la mejora en el servicio, al igual que obtener concesiones o permisos oficiales que brindaran un ingreso constante desde el presupuesto público.

Como ciudadano común (tal vez, no tan normal) es la constante que veo todas las mañanas cuando se nos anuncia el saqueo del día. Ya sea con el combustible, la energía eléctrica o ciertos servicios públicos, el denominador común es que recursos fundamentales para cualquier nación eran explotados o concesionados a personas físicas o morales cercanas, sin descontar los delitos flagrantes que se cometían a manos de la delincuencia en contra de Pemex o la Comisión Federal de Electricidad.

No sé qué tan bien funcionaban o funcionan las estancias infantiles. En diferentes mesas que he compartido recientemente, pregunto al aire si la guardería ABC era una instalación de este tipo y si ésta era la forma en que se daban los permisos a quienes pensaban, con razón, que atender las necesidades de las y los niños (por consecuencia de sus padres) es un gran negocio.

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Las respuestas a mi comentario varían, igual que la posición política del interlocutor. Quien no acepta al nuevo gobierno, pone el grito en el cielo por la significativa cantidad de infantes que no tendrán dónde estar mientras sus padres (juntos o separados) trabajan, y se ofende mucho más al recordar la declaración del secretario de Hacienda de transferirle la responsabilidad de la estancia a los abuelos a cambio de una cantidad de dinero.

Quienes están a favor de la medida, señalan la enorme cantidad de intermediarios que existen en toda la estructura de la economía mexicana. Así como existen topes, casetas de cuota y plumas en los estacionamientos, también parece que hay un intermediario metido en un negocio poco claro.

Este sistema de obstáculos, hace que prosperen quienes reciben la encomienda de administrar los recursos públicos y se corrompen, o los que lo hacen dando permisos para que algún amigo y/o contacto pueda dar el servicio que es obligación del Estado.
Entiendo que el objetivo del gobierno actual es eliminar al máximo los dos problemas, tanto la burocracia que absorbe la mayoría del presupuesto en salarios, como los intermediarios que cobran bien, gracias a sus conectes con quienes están en el poder.
Espero que funcionen las dos. No será fácil, los intereses creados a lo largo de muchos años van a oponer una formidable resistencia, pero es muy difícil negar que la ayuda social entregada desde el gobierno mexicano pasó de ser una herramienta de clientelismo basado en mantener la pobreza, a una opción de negocio fácil para las comadres y compadres de cada sexenio.

Una economía sana y competitiva necesita un sistema de apoyos directo, transparente, accesible y que dé opciones a los beneficiarios. Soy abuelo (joven, aclaro) y no tengo ningún inconveniente en cuidar a mis nietas, y además escuchar mariachi por horas, si sus padres lo necesitaran por exigencias de trabajo. Lo importante es tener un censo confiable de beneficiarios, reglas claras que permitan a la mamá o al papá ayudarse y apoyarse en la familia mientras buscan el sustento, y sanear la red de estancias infantiles de compromisos e irregularidades para que siga siendo una opción para atender a las niñas y a los niños. Si hay un ejemplo de esfuerzo y de tesón, que no siempre es recompensado, es el que le ponen las abuelas y abuelos a favor de sus nietos, lo mismo que las mamás y los papás de todo el país.

Y ya de paso, no estaría mal que nos informaran quiénes fueron los beneficiados con esas concesiones y cuáles serán los castigos para tanto intermediario.

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