Los migrantes, el espejo de nuestro inconsciente
Alejandro Zertuche

Observador Auto-Referente

94 opiniones • veces leído

A través del tiempo, los mexicanos hemos sido los rechazados por Estados Unidos. ¿Por qué ahora nos toca ser nosotros los que rechazamos a otros? Normalmente creemos que la vida está ocurriendo a…

Lectura: ( Palabras)


CATEGORÍA: Opinión


A través del tiempo, los mexicanos hemos sido los rechazados por Estados Unidos. ¿Por qué ahora nos toca ser nosotros los que rechazamos a otros? Normalmente creemos que la vida ocurre a nuestro alrededor, sin darnos cuenta que realmente está ocurriendo dentro de nosotros.

Para tener otra perspectiva del tema de migración en México, nos alejaremos de la política. Tenemos frente a nosotros la oportunidad de entendernos como mexicanos e identificar lo que nos movió a duplicar en unos cuantos meses el rechazo a los migrantes que pasan por nuestro país.

El Washington Post publicó la semana pasada un estudio en donde muestra que 55% de los mexicanos rechaza la estancia de los migrantes en el país, mientras en Estados Unidos la cifra de rechazo a los migrantes es del 15%. ¿Qué narrativa nos estamos creyendo y cómo es que nos está impactando en lo colectivo?

Según los psicoanalistas León y Rebeca Grinberg: “La calidad de los vínculos que se puedan establecer entre el recién llegado y el grupo receptor estarán –en cierta medida– influidas por las características de las relaciones que ha tenido el individuo antes de la migración y por las de la comunidad que lo recibe”.

Migrante.
Fotografía: El Comercio Perú.

Los sentimientos –no siempre conscientes– que aporta quien parte frente a su grupo de pertenencia, pueden ser manifestaciones de: liberación, persecución, culpa y pérdida. Y los del nuevo entorno que puede recibir al recién llegado como un intruso, se manifiestan con el rechazo y la desconfianza, o con grados variables de aceptación y esperanza.

En este entendimiento, podemos observar que la inseguridad que se refleja al tener desconocidos cerca de nosotros genera incertidumbre y por lo tanto rechazo. Normalmente podríamos saber qué esperar de los amigos o inclusive de los enemigos, pero es difícil saber qué esperar de los desconocidos.

En México hemos vivido un rechazo histórico de Estados Unidos, donde hoy se agudiza por el perfil de su presidente. Esto nos ha dejado un resentimiento en el inconsciente colectivo que nos impide ver claramente lo que vivimos ante la migración. Hoy estamos frente al espejo de nuestro inconsciente.

¿Qué tenemos que aprender? ¿Para qué estamos viviendo esto? El reto para responder las preguntas es hacerlo desde la autoreferencia, sin culpar a nadie y asumiendo que en este momento ya lo estamos viviendo, y no es posible rechazarlo porque resulta una realidad. Es momento de observar nuestros sentimientos más profundos y lo que hay detrás de ellos.

Nuestra historia desde la conquista española refleja claramente la desvalorización que nos hemos creído y que ha quedado en el inconsciente de los mexicanos. Esto hace que atraigamos ciclos que se repiten una y otra vez, para aprender que sí valemos al igual que todo ser humano. Esto seguirá hasta que tengamos éxito en lograrlo. Uno de los retos es observar que los sucesos que llegan pueden ser diferentes, sin embargo, enfocan hacia el mismo aprendizaje. Así que no es el escenario en sí, sino su interpretación y desde dónde la estamos haciendo.

Niño migrante.
Fotografía: El Universal.

Podemos observar que existe un alto porcentaje de mexicanos que tratan a México como si no fueran parte de él. Están pisando una tierra que no cuidan y, como no quieren sentirse responsables, se polarizan para buscar algún culpable. Lejos del orgullo que es uno de los sentimientos de menor consciencia y que ha sido usado para la manipulación, lo que requerimos sumar todos los mexicanos es amor por México.

No todos los migrantes representan la imagen que la mayoría tiene de los malos comportamientos que se han viralizado en los medios, pero ellos son un espejo de lo que somos en nuestra propia tierra y eso inconscientemente nos duele.

Empecemos por dejar de ser migrantes en nuestra tierra y atendamos lo que el espejo nos está reflejando. Los sueños de los migrantes son los mismos que nosotros tenemos y los que han tenido nuestros mexicanos que han dejado nuestro país. También lo son los miedos, las añoranzas y las tristezas. Observémonos sin juicios para entender y saber cómo ayudar a los que hoy pasan por nuestro México arriesgando su vida por conseguir una nueva.

Las respuestas de cada uno estarán al responder: ¿Qué veo en mi espejo de migrante viviendo en mi propia tierra?

Más columnas del autor:
Todas las columnas Columnas de
0 0 votos
Calificación del artículo
Subscribir
Notificar a
guest
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
Lo que opinan nuestros lectores a la fecha

Más de

Voces México