Lo que cada uno crea sí importa
Alejandro Zertuche

Observador Auto-Referente

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Sin darnos cuenta podemos crear una distracción alrededor de la idea de un mal futuro que sólo nos está alejando de las mejores posibilidades y que al final termina generando una ansiedad colectiva. Si pensamos y…

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CATEGORÍA: Opinión


La mayoría de las personas hemos escuchado acerca del efecto placebo y sus resultados, pero pocos han hablado de su antagonista el efecto nocebo ¿Hasta dónde podemos crear un mal futuro cuando así lo creemos?

Según Irving Kirsch, referente a nivel mundial sobre el estudio del efecto placebo y profesor de medicina en la Escuela de Medicina de Harvard, cuando nos deprimimos nos sentimos desvalidos, nos convencemos de que nunca mejoraremos, y eso prolonga la depresión. Del mismo modo, cuando a un paciente le dicen que tomar una medicina determinada puede provocarle unos efectos negativos, aunque esta afirmación no sea cierta, pueden llegar a provocarse dichos síntomas si el paciente cree en la predicción de su médico. Inclusive, según Kirsch, este efecto nocebo también tendría relación con la histeria colectiva.

Por otro lado, el Dr. Bruce Lipton, experto en biología celular y conocido a nivel internacional por su bestseller “La biología de la creencia” nos comparte que los estudios de la física cuántica confirman que las personas no somos partículas sino ondas. Aunque estamos hechos de átomos, las ondas son las que nos relacionan unos con otros formando un solo campo interconectado. En esta conexión nos comunicamos por medio de vibraciones que no escuchamos ni vemos, donde el centro de comando al igual que los efectos placebo y nocebo es la mente.

Se ha escrito mucho ya del poder de la mente y de cómo las creencias nos limitan o permiten aprovechar nuestros potenciales. Sin embargo, la forma en que se ha comunicado no se comprende y a su vez, como parece mágico, lo rechazamos. El diccionario de la Real Academia Española asocia la creencia con la confianza que se tiene respecto a una información o noticia que es considerada segura. ¿Cuántas veces a manera personal hemos pasado por la duda acerca de que no vamos a lograr algo o de que se va a complicar todo y al final termina sucediendo eso? Ahora imaginemos lo que podemos hacer en colectivo cuando un país no cree que puede salir adelante.

Mente.
Imagen: Diario Ecologia.

Sin darnos cuenta podemos crear una distracción alrededor de la idea de un mal futuro que sólo nos está alejando de las mejores posibilidades y que al final termina generando una ansiedad colectiva. Si pensamos y creamos una percepción de que muchas cosas están y van a salir mal sin que éstas sucedan aún, lo creemos y le damos fuerza a la voz inconsciente del miedo, por ende, la podemos hacer realidad.

Hay una frase que dice “no puedes hacer una guerra al menos que un suficiente número de personas estén dispuestas a que suceda”. Es muy claro, la suma de las ondas que se generan cuando un grupo de personas entran en interacción con algo positivo o negativo, determina las posibilidades más cercanas. Eso sucede en un país, en una empresa u organización, en un equipo de trabajo o inclusive en una familia. En todos los casos se requieren liderazgos conscientes para permitir que un efecto placebo suceda.

El reto que tenemos los mexicanos es que, al estar pasando por un proceso de cambio en las formas que se gobierna en nuestro país y una guerra de información distorsionada, tenemos la responsabilidad de mantenernos lo más centrados posible. Lejos de la polarización, lograremos comprender las señales que nos permitan detectar el cómo sí podemos encontrar un mejor camino para todos.

Para entrar en acción buscando las mejores posibilidades, será necesario estar en calma para que los pasos que demos no nos lleven al precipicio. Entre más discutamos y critiquemos las formas, menos tiempo tendremos para actuar y más distraídos estaremos. Es por ello que mientras se generan acuerdos colectivos tenemos la oportunidad de iniciar desde uno mismo. Empecemos por entrar en una auto-disrupción con lo que estamos acostumbrados a creer y hacer para saltar a un nuevo espacio de posibilidades y sumarnos a construir un mejor país.

En los siguientes años podemos convertirnos en el resultado placebo o nocebo que determinemos entre todos. Es momento de crear juntos lo que sí queremos. Sigo encontrándome mexicanos transformándose conscientemente para lograrlo y eso es una buena señal. Lo que cada uno crea sí importa. Y tú, para el futuro de México, ¿eres placebo o nocebo?

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