La Restauración
Roberto Arriola García
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Sin duda, el nombre de la coalición resultó profético “Juntos Haremos Historia”. Y la historia se está haciendo, por mencionar sólo algunos elementos, al llevar por primera vez a un licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública a la presidencia…

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CATEGORÍA: En Perspectiva | Opinión


El próximo 1º de diciembre tomará posesión de la Presidencia de la República, el Lic. Andrés Manuel López Obrador, candidato de la alianza ganadora en los pasados comicios federales “Juntos Haremos Historia”. Dicha polifacética y multi-ideológica coalición, está formada por el partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES), fuerzas políticas tan heterogéneas y contrastantes, como los miembros que en lo individual se han ido sumando. Situación que evidencia el acceso al poder y la sobrevivencia política su único aglutinante.

Sin duda, el nombre de la coalición resultó profético, ya que “la historia se está haciendo” (por mencionar sólo algunos elementos) al llevar por primera vez a un Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública a la Presidencia de la República Mexicana; al desempeñar un inusitado protagonismo político-mediático, rompiendo todo protocolo previo entre mandatarios; tomar decisiones y negociar con contratos sobre macroproyectos de infraestructura; y recibir altos dignatarios de otros países. Esto ha contribuido a un negativo impacto en la percepción de riesgo país de México, su grado de inversión establecido por las principales agencias calificadores internacionales, una significativa devaluación de la moneda y una confrontación sin precedente con el sector privado nacional e internacional. Todo ello antes de tomar posesión como presidente de la República.

Lo menos que puede uno, como ciudadano y/o analista informado, es estar seriamente preocupado por lo que está por venir, ya no tanto en lo económico que no pinta bien sino fundamentalmente en el frente de lo político–social. Ahí la llamada “Cuarta Transformación” nos mantendrá al borde de nuestros asientos y muy atentos a observadores y tomadores de decisiones internos y externos. La “Cuarta Transformación” implica un cambio de régimen.

cuarta transformación

¿Qué entendemos por régimen? El régimen es el modelo constitucional que adopta un Estado en función de la relación que existe con los distintos poderes. La manera de organizarse, si bien es cierto que hay rasgos comunes entre Estados, el régimen es particular de cada país. Formalmente, según la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos es una República representativa, democrática, laica y federal, misma que opera mediante un gobierno constituido en tres ramas: el Poder Ejecutivo (unipersonal encarnado en el Presidente de la República–Jefe de Estado y de Gobierno); el Poder Judicial, encabezado por el cuerpo colegiado de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; y el Poder Legislativo, formado por la Cámara de Diputados (500 diputados) y la Cámara de Senadores (128 senadores), que ambas componen el Congreso de la Unión.

Entonces, ¿qué cambios de régimen podemos esperar con la Cuarta Transformación? Señaladamente ha quedado claro el deseo del próximo presidente de transitar hacia una democracia “participativa”. No queda claro si esto significa abandonar la institucionalidad construida para sostener el carácter representativo de nuestra democracia, misma que se materializa en el Congreso de la Unión y, en última instancia, en el Constituyente permanente que suma a los congresos estatales. Queda claro que, actualmente, la manera como está inscrito el mecanismo de “Consulta Popular” en la Constitución Política Federal, no satisface al próximo presidente. Quizá por la ruta institucional que establece diversos controles y contrapesos.

Hasta ahora, el régimen mexicano parecía estar transitando de un “sistema presidencialista” a un “sistema semi-presidencialista” en favor del Poder Legislativo, y extrayendo diversas instituciones del control presidencial para otorgarles autonomía.

¿A dónde nos lleva la Cuarta Transformación? EN PERSPECTIVA nos lleva a un renovado fortalecimiento del presidencialismo, al debilitamiento del federalismo en favor del centralismo, y al establecimiento de una democracia participativa que, vía un mecanismo de “Consulta Popular” hecho a particular modo, permita al presidente de la República imponerse al Poder Legislativo y Judicial cuando así lo considere necesario. Malas noticias en términos democráticos. Veamos…

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6 respuestas a “La Restauración”

  1. Comparto su comentario y su opinión ojalá haya quien lo entienda dentro del próximo legislativo
    Pero me temo que no será así la mayoría solo obedeceran y ya obedecen al futuro ejecutivo
    Y solo esperamos UD y yo que el poder judicial al menos la suprema corte se mantenga autónoma cómo se merece este país
    Un saludo cordial

    • La Suprema corte ha sido “autónoma” durante 80 años con los diferentes presidentes que han cursado y qué es lo que ha hecho? Obedecer al presidente en turno para beneficiario a él y a sus gustes, dicho en otras palabras la ley se ha vendido al mejor postor. Eso sin contar con todos los familiares y amigos que tienen en nómina cobrando. Ojalá cambien a todos los magistrados corruptos.

      • Gracias por su comentario Rosa María.

        No puedo más que coincidir en parte con su posición. Sin embargo, el enfoque debe ser ¿cómo vamos a cambiar esta situación para que todos los poderes cumplan su función? No podemos dejar las cosas de los hombre en manos de Dios (Ojalá. Del árabe “Si Dios quiere”).

        Si sabemos de algo hay que denunciarlo, aunque implique tiempo, dinero y esfuerzo. La realidad es que como dice Enrique Serna en esta frase atribuida Antonio López de Santa Anna, en su libro “El Seductor de la Patria”:

        “(…) Cuando aprenderán los mexicanitos que si este barco se hundió, no fue sólo por los errores del timonel sino por la desidia y la torpeza de los remeros. (Serna 1999: 49 – 50)

        Recomendable lectura.

        Muchas gracias por leerme Estimada Rosa María.

    • Gracias por su comentario Cecilia.
      Debemos construir ciudadanía y contactar y presionar a nuestros legisladores y, en la medida de los posible, al poder judicial para demandarles cumplan su papel. Hoy la redes sociales nos dan esa posibilidad y las llamadas y tradicionales cartas suman. Comencemos obteniendo los datos de contacto del legislador federal y local de nuestro distrito y contactémoslo, que sepan que los estamos observando y que esperamos mucho de ellos. Ayudará.

  2. También considero qué hay malas noticias para el legislativo, en términos del sometimiento al que están predeterminados. Los ciudadanos debemos tener cuidado en la forma como se debe votar para que los famosos contrapesos funcionen y el pais transite por los caminos de la democracia. Salud.!

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