Cataliza minera desarrollo sostenible

El Semanario realizó un recorrido de más de 8 horas por la unidad minera San José del Progreso, Oaxaca.

Alejandro Ramos Magaña

Hábitat

Lectura: ( Palabras)

SAN JOSÉ DEL PROGRESO, OAX. En 2011, el municipio de San José del Progreso, Oaxaca, vio repotenciar su economía. La actividad minera hoy la tercera industria más importante en el estado, empezó a transformar el entorno con la generación de empleos, con programas de asistencia social y con acciones sustentables, principalmente, en el reúso del agua y reforestación.

No se trata de una “varita mágica”, como bien lo reconocen sus habitantes, sino de un proyecto de inversión privada que incide en una región (a 46 kilómetros de la capital del Estado), y que ha permitido a que cientos de familias trasciendan la marginación y alcancen una mejor calidad de vida.

“Desde que llegó la actividad minera a San José del Progreso se notó un cambio en la economía, y la mayoría de los que aquí vivimos de alguna u otra manera estamos vinculados con esta actividad, pues ahí trabajan el papá, el hermano, el tío, el sobrino, el primo, el compadre, el amigo o el vecino”, comenta a El Semanario, José Luis, quien es taxista en esta comunidad y tiene a un sobrino laborando de minero.

De acuerdo con datos del INEGI (Censo 2010), este municipio tiene una población de 6,579 habitantes (lo cual representa el 0.2% de la población del estado que es de 3,801, 962) y ocupa una superficie total de 66.34 kilómetros cuadrados.

En este contexto, hay un protagonista central: la compañía Minera Cuzcatlán, filial de Fortuna Silver Mines, Inc., (con sede en Vancouver, Canadá), que puso en marcha en suelo oaxaqueño su unidad minera San José, enfocada principalmente a la extracción de dos minerales: plata y oro. Llegó en 2006 para iniciar los estudios técnicos en la región y cinco años después formalizó su producción comercial. En el ranking mundial ocupa el séptimo nivel (de acuerdo con World Silver Survey 2019-The Silver Institute), y en el ámbito nacional se ubica en el cuarto lugar. Cotiza en dos bolsas internacionales: Nueva York y Londres.

“Hemos trabajado en armonía con las comunidades, empleamos la mano de obra local; el 95% del personal de la Compañía Minera Cuzcatlán es nacional y el 70% es de este municipio. Los hemos capacitado, abrimos fuentes de empleo, a la comunidad en general le ofrecemos servicios sociales para aprender algún oficio, y hoy tienen su propio desarrollo. San José del Progreso sobresale de la marginación como un municipio más preparado”, destaca Luiz Camargo, director País de esta compañía y representante en México de Fortuna Silver Mines.

Camargo destaca que la minera San José genera mil empleos directos, sus proveedores son empresas locales, y que hasta la fecha han invertido 200 millones de dólares tanto en el complejo minero como en otras obras a la comunidad.

Esta compañía posee 64 mil hectáreas legalmente concesionadas, de las cuales actualmente ocupan 110 hectáreas para operaciones en superficie. La producción comercial es de 3 mil toneladas por día, y el año pasado se produjeron 49,000 onzas de oro y 3,225,000 onzas de plata.

Tenemos una relación de respeto y de colaboración con las autoridades municipales y del estado, basada en el estricto cumplimento de la ley. Anualmente celebramos un convenio de colaboración comunitaria con el Ayuntamiento de San José del Progreso para sumar esfuerzos en lo referente a obras de infraestructura, educación, salud y desarrollo social, entre otros.

“Cumplimos a cabalidad con todas las aportaciones de ley, incluyendo el Impuesto sobre la Renta, Participación de los Trabajadores en las Utilidades (PTU), Derechos Especiales y Extraordinarios Mineros y Cuotas por Hectáreas, entre otros. En 2019 pagamos el 49.56% de nuestras utilidades en impuestos y PTU. En 2018, aportamos 44.7%, respectivamente”, agrega el directivo.

El Semanario realizó un recorrido de más de 8 horas por la unidad minera San José, y comprobó que existen estrictos protocolos se seguridad, sanidad y de limpieza en toda la planta.

Además, al bajar a 400 metros de profundidad con equipo especial y visitar dos frentes de explotación de vetas en busca de minerales, se pudo constatar que cada proceso de obra se hace cumpliendo con las normas en la materia. Toda su plataforma de seguridad cuida cada detalle ante un incendio, sismo, atrapamiento, caída de roca, electrocución, atropellamiento e intoxicación. Su servicio de emergencia opera las 24 horas del día con personal calificado.

“Llevo 20 años como minero y aquí en la minera San José tengo 8 años, me siento orgulloso de trabajar aquí. Es una empresa con altos compromisos y cada uno de nosotros es tomado en cuenta con alta responsabilidad, nos valoran mucho”, comenta Mario Gómez.

Y en cuanto al impacto ambiental, tanto mineros como personal administrativo de la minera San José aseguran que existe en diferentes sectores sociales una visión distorsionada de la industria minera, pues se le tiene estigmatizada de que siempre daña a los ecosistemas.

“La mina San José es subterránea lo que minimiza los impactos ambientales en superficie. La flora y fauna que se localizan en áreas operativas son reubicadas de sitio y se les monitorea su adaptabilidad. Contamos con un vivero para con capacidad de 5 mil árboles lo que nos permite atender los planes de reforestación. Además, los residuos peligrosos que genera la mina son retirados por empresas autorizadas”, puntualiza Patricia González, gerente de planta de la minera.

También la planta posee un sistema de monitoreo atmosférico para medir la concentración de partículas menores a 10 y 2.5 micrómetros (PM10 y PM2.5), cuya información la comparten a las autoridades ambientales y demostrar que los niveles de concentración están dentro de la norma.

Durante el recorrido se constató que en las inmediaciones de la planta como en montes aledaños han sido reforestados; en los últimos 3 años se han sembrado 26 mil ejemplares de flora en una superficie de 23.5 hectáreas, y prevén las autoridades de la minera cerrar el 2020 con la siembra de 13,500 especies nativas de la región en un perímetro de 15 hectáreas.

González destaca que, en el proceso de beneficio de los minerales extraídos, se reutiliza el agua residual que proviene del municipio de Ocotlán de Morelos, no se emplea agua potable.

“Hasta el 96% del agua utilizada en la minera San José es tratada y reutilizada. Captamos las aguas negras que desecha la población de Ocotlán de Morelos por medio de una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, propiedad del Ayuntamiento de Ocotlán, y que nosotros administramos, operamos y le brindamos mantenimiento mediante un esquema de comodato. Y un porcentaje del agua tratada se le devuelve al municipio para riego de áreas verdes y para los baños públicos”, enfatiza Luiz Camargo.

“Conocemos que la industria minera causa estupor en términos de impacto al ambiente”, agrega Camargo, “pero nosotros tenemos estrecha relación con las autoridades municipales y del estado de Oaxaca, así como con el Gobierno federal, y estamos apegados a la ley ambiental. Estamos comprometidos en apoyar a las comunidades y demostrar que trabajamos por un crecimiento sostenible. Cada año invertimos 60 millones de pesos para el rubro de actividades ambientales”. 

En 2017 esta mina fue visitada por el personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), a petición de la misma compañía, y detectaron 87 obras irregulares, pero no las vinculadas al proceso minero, sino a trabajos menores como el diseño de baños.

Durante el recorrido también se visitó el Dry Stack, el depósito de jales secos (aplanamiento de rocas molidas después de la extracción de minerales), cuya área se encuentra impermeabilizada y con una geomembrana, la cual ha sido supervisada por las autoridades ambientales locales y federales, y hasta por la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Un proceso a destacar, es que esta minera no utiliza el cianuro para separar los minerales, para tal efecto emplean el proceso de flotación, mediante dos reactivos: colector y espumante (ambos se degradan naturalmente en el proceso) para extraer la partícula de valor, lo que lo hace más seguro y amigable con el ambiente.

Apoyo contra la pandemia

Recientemente, la Secretaría de Salud de Oaxaca, el Ayuntamiento de San José del Progreso y Compañía Minera Cuzcatlán, firmaron un convenio para extender el horario de atención a pacientes en el Centro de Salud de este municipio, habilitar dos espacios para la atención de medicina general, y brindar mantenimiento mayor a dos ambulancias, una de ellas se le equipó para el traslado de personas con síntomas de COVID-19, y se incorporó nuevo personal médico.

“Durante esta pandemia por el COVID-19 aplicamos el programa Casa por Casa en la que entregamos a 3 mil familias kits de limpieza y desinfección, así como despensas. Y hemos apoyado a 8 centros de salud de la región con insumos básicos para atender este virus, y donamos 4,600 medicamentos. Además, un millón 300 mil pesos al gobierno estatal para la adquisición de un ventilador y destinarlo a los hospitales que atienden a los pacientes afectados por el coronavirus”, señala Camargo.

Fondo Minero

La desaparición del Fondo Minero fue calificado como lamentable por parte de los directivos de la minera San José, pues a través de este mecanismo –que no proviene de recursos públicos, sino del porcentaje de utilidades de las compañías mineras que era del 7.5 al 8% y que se destinaban a los municipios donde se realiza la actividad–, aportaron del 2014 (cuando se creó) al 2019 un total de 558 millones de pesos y que se destinaron a programas sociales, educativos, culturales y de salud.

“Compartimos la preocupación por la extinción del Fondo Minero, ya que consideramos que sí tiene gran utilidad que los recursos regresen a las comunidades para su desarrollo. Trabajaremos junto con el gremio minero para mantener este mecanismo que es muy importante para los municipios”, puntualiza Luiz Camargo.

Y agrega: “Tenemos 31 concesiones que están regularizadas y con derechos, y cuando venga la Consulta Indígena (procedimiento por el cual se presenta a los pueblos y comunidades indígenas iniciativas, propuestas de planes y programas de la agenda pública), queremos seguir creciendo en Oaxaca. Queremos mejorar nuestra relación con otras comunidades y tenemos confianza en las autoridades de los tres órdenes de gobierno. La concesión la tenemos a 30 años, tiempo adecuado para explorar y ver la factibilidad técnica de continuar trabajando, pues México es primer lugar mundial en la extracción de plata, y queremos que se mantenga en ese nivel”.

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