El país tiene el séptimo peor aparato de seguridad del mundo, en la misma categoría que Siria o Somalia; es el país más inseguro del continente americano, peor que Haití, Honduras y Venezuela; 7 de las 10 ciudades más peligrosas del mundo son mexicanas…
Nuestra incipiente democracia parece tambalearse por intereses de grupos de poder y otras fuerzas ocultas que parecen querer descarrilarla de los caminos democráticos de México.
Debe reconocerse que las capacidades del Estado para garantizar la seguridad presentan serias deficiencias y vulnerabilidades que se hacen más evidentes en los órdenes estatal y municipal, lo que favorece una actividad más abierta y directa de las bandas delictivas…
Pero el piso no está parejo. No a toda la gente se le trata igual. No hay una ley que proteja a la mayoría. Las Instituciones Públicas (y lo escribo con mayúsculas) no tienen la misma capacidad. No tienen un objetivo.
El TLCAN, que era el proyecto más importante para el desarrollo económico de México, fue pésimamente implementado por los teóricos e improvisados burócratas habilitados como expertos en comercio internacional…
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