Imaginándome
Luis Ramón Carazo

Ocio y Negocio

94 opiniones • veces leído

Con gran emoción presencié los pares de banderillas de Morante de la Puebla entre muchos detalles bellos de la Feria de Sevilla…

Lectura: ( Palabras)


CATEGORÍA: Ocio y Negocio | Opinión


Con gran emoción presencié los pares de banderillas de Morante de la Puebla entre muchos detalles bellos de la Feria de Sevilla y, desde luego, la actuación rotunda de Roca Rey, así como el prodigio de belleza creada por Antonio Ferrera con el capote, ante un sensacional toro de El Pilar que, por desgracia, se lastimó una pata y tuvo que ser sustituido por otro de la misma ganadería el sábado 6 de mayo, en el que su maestría evidente se impuso.

En Aguascalientes la semana anterior de finales de abril, me relataron varios aficionados la lidia con pujanza y codicia balanceadas, con nobleza de los astados de Santa Fe del Campo y de Jaral de Peñas, uno de los cuales de la última fue merecedor del indulto, después de una faena vibrante de Diego Silveti, quien desafortunadamente sufrió una cornada, aunque también fui testigo de buenas faenas como la de Joselito, Perera y Castella, y de lo que se intuye a futuro de Luis David Adame, esto es, la fiesta todavía tiene mucho que ofrecer a las próximas generaciones.

Sin duda hay mucha crítica, una positiva y constructiva, y otra malsana, cuando vivimos un momento en que me parece que la unión hará la fuerza y no la diatriba; pero cada quien que haga lo que crea mejor, eso sí reflexionando y no hablando como si hubiera algún dueño de la verdad absoluta.

Pero voy a la imaginación. El sábado de la tarde sevillana, desde la mañana, en México y en Estados Unidos vivimos la euforia de la pelea a celebrarse por la noche en Las Vegas entre El Canelo y Julio César Chávez, con un impacto económico que rebasó fácilmente los 600 millones de dólares, entre pitos y flautas.

Los dos peleadores se llevaron alrededor de 40 millones entre ambos y 60 millones de personas fueron testigos de la pelea entre México y Estados Unidos (más otros aficionados que no incluyo en la cuenta de muchos países en el mundo), con todo y que no estaba en juego un campeonato mundial, sino un bellísimo cinturón de artesanía huichol (pueblo indígena de Nayarit), aupada desde luego la contienda por la situación política de nuestro país con el bilioso presidente del país vecino.

Y, entonces, ¿la imaginación? “Calmantes montes, pájaros cantantes”.

Me imaginé lo que sería la misma situación, por ejemplo, un mano a mano entre Enrique Ponce y José Tomás, en una plaza de España, europea, mexicana o de alguno de los países taurinos. La corrida probablemente provocaría cifras espectaculares que justificarían su organización y ejecución, para ver de cual cuero salen más correas después de que ambos, en muchos sentidos, son agua y aceite.

Desde luego como el box, el éxito dependería de la difusión por televisión abierta con pago por evento, combinados. De ser exitoso, entonces se podría convertir en hito y guía para los próximos meses, posteriormente, sería posible hacer eventos entre toreros mexicanos, Roca Rey de Perú y otros pesos pesados en contienda con los españoles en 10 o 15 fechas escogidas en los diferentes países taurinos.

Alguna vez Don Aurelio Pérez, quien en gloria de Dios repose, con Televisa y otras empresas taurinas organizó una serie de corridas en un día en América con motivo del encuentro de Colón con nuestro continente, y el 19 de julio de 1992 a su menda le tocó la fortuna de narrar la hermosa faena de José María Manzanares al toro Profeta de Pepe Garfias en La México. Pero el suceso quedó en anécdota y, por supuesto, económicamente hablando ni remotamente representó lo que fue la pelea del 6 de mayo en Las Vegas, sin embargo, fue un gran experimento.

Hoy que las empresas la están pasando canutas, en cuanto a lograr equilibrio económico en la presentación de festejos taurinos, tal vez pudiera servir de guía lo que hacen los de las narices chatas, y quizás encontrar la vereda para mantener lo que muchos no aceptan, esto es: que el toreo como espectáculo de masa se nos está escurriendo entre las manos y sólo la enorme afición de algunos románticos  mantiene la vela prendida; ya veremos por cuánto tiempo aguantan, así que mejor innovemos, no hay de otra, lo dijo Buda: “Lo que imagines, lo crearás”. Vayamos imaginándolo.

Más columnas del autor:
Todas las columnas Columnas de

Deja un comentario

Lo que opinan nuestros lectores a la fecha

Más de

Voces México