¡Se va Federico, llega Gerardo!
Luis Ramón Carazo

Ocio y Negocio

94 opiniones • veces leído

El padre y el hijo de Federico, quienes llevan el mismo nombre, con la ayuda del mozo de espadas, Emilio, hijo del inolvidable Porfirio Bobadilla, quien fuera en su momento mozo de espadas de Manolo Martínez, fueron los encargados de ayudar a…

Lectura: ( Palabras)


CATEGORÍA: Deportes | Ocio y Negocio | Opinión


La temporada 2018-2019 que se celebra en La México presentó en cuatro fechas las despedidas de tres toreros mexicanos y un torero español, dos del Embudo de Insurgentes y dos anunciadas como definitivas; las primeras fueron la de Ignacio Garibay y la de “El Conde”, después la de Juan José Padilla y la de Federico Pizarro; tres de ellas ocurrieron el año pasado y la de Pizarro el 13 de enero de 2019.

El padre y el hijo de Federico, quienes llevan el mismo nombre, con la ayuda del mozo de espadas, Emilio, hijo del inolvidable Porfirio Bobadilla, quien fuera en su momento mozo de espadas de Manolo Martínez, fueron los encargados de ayudar a despojarse del añadido en el centro del ruedo al torero capitalino.

Cuando lo vimos llegar a la puerta de cuadrillas, minutos antes de empezar la que sería la última corrida en su carrera de matador de toros de más 25 años,  observamos en su rostro, al paso a la capilla que custodia Irma, “La Güera de la Capilla” (hermana de Daniel, quien se despidió de varilarguero el domingo pasado en el mismo ruedo), que venía -tal vez- pensando en cuando era muy jovencito y formaba parte de la escuela Ponciano Díaz, a cargo del inolvidable novillero de Mixcoac, Raúl Espíndola; entre otros maestros, tuvo el que fuera buen juez de plaza, Chucho Dávila.

Hace unos meses Federico, en el sitio inmortal de la gastronomía y el toreo, El Taquito, anunció que se retiraba de los ruedos y de una carrera que tuvo quizá su punto más alto cuando inmortalizó a Consentido de Xajay, el 26 de marzo de 1995 en La México, obteniendo los máximos trofeos, como esa tarde lo lograra con Vidriero de la ganadería De Santiago, Miguel Espinosa Armillita, junto con Manolo Mejía que recibió dos trofeos de un toro de regalo, Lajeño de Xajay; se fueron en hombros los tres y solamente Arturo Gilio, el cuarto integrante del cartel, tuvo que salir por su propio pie.

toros y gastronomía
Restaurante El Taquito.

Después de aquel gran suceso, su tauromaquia, con el transcurrir del tiempo, adquirió reposo, sobriedad y expresión artística, mezclada con madurez personal y entrega plena, demostrada, por ejemplo, en diciembre de 2013 con el toro Gonzalero, de De Haro en La México, y hace unas semanas, en su despedida tlaxcalteca en solitario, con seis astados de diferentes ganaderías, le permitieron lucir su gran capacidad lidiadora.

Queda como anécdota aquel brindis en inauguración de temporada a Cuauhtémoc Cárdenas, en noviembre de 1998, cuando, con prácticamente llena la plaza de Insurgentes, el público abucheó al político, cimbrándolo seguramente, si no se esperaba una respuesta así de enjundiosa en su contra.

Con veinticinco años de alternativa nos deja la pasión que le vimos desde novillero, su paso como matador e incluso en algún momento se dedicó a la televisión y se alejó un poco del toreo. Siempre fue una gozada verle interpretar en el ruedo su vocación y sentimiento, demostrando hacia los años recientes que con ganaderías, preponderantemente de las que no son preferidas de los líderes del escalafón, también se puede interpretar el toreo con filigrana.

Los toros de San Mateo bien presentados, en su comportamiento fueron más bien complicados, al quedarse en su mayoría cortos en las embestidas; el más potable y con más recorrido fue el sexto de la tarde y ése le correspondió a Gerardo Adame, quien, desafortunadamente, perdió la posibilidad de obtener algún trofeo por sus fallas con el alfanje, pero se ha llevado el reconocimiento popular en una tarde lluviosa, a partir del cuarto de la tarde.

torero mexicano
Gerardo Adame (Foto: Ecos Taurinos).

Federico se llevó un trofeo para la estadística y cierra su libro en la historia de La México, en donde quedará su nombre entre los contados matadores que han conseguido los máximos trofeos, eso seguramente lo llevará con orgullo. Le deseamos una vida plena, bien se lo ha ganado por su bonhomía.

Fermín Rivera se estrelló con un lote muy complicado y como siempre nos deja el aroma de su clásica manera de interpretar el toreo, al igual que Gerardo, merece por su calidad y trazo más oportunidades de demostrar su quehacer taurino en los ruedos del mundo; que así sea. Mientras tanto, se anunció la recta final hacia el 10 de febrero de 2019, fecha en que para el cierre de la temporada 2018-2019 se anuncia la disputa de la Oreja de Oro.

Más columnas del autor:
Todas las columnas Columnas de
0 0 voto
Calificación del artículo
Subscribir
Notificar a
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
Lo que opinan nuestros lectores a la fecha