Paolo salió del establo todavía doliéndose del golpe y Claudio, al no creer que su hermano cumpliría con lo que dijo, lo siguió con sigilo.
Faltaban sólo dos días para que se abrieran las puertas del circo a los nuevos talentos, quienes se entrevistarían con Giuseppe y Claudio
Pasaron las semanas y así los meses. El circo cumplía con los compromisos que se habían pactado en las diferentes ciudades europeas…
Giuseppe Casorini, administrador del circo de Enrico Corzo, corría de un lado a otro. Ultimaba los detalles de la gran presentación que el circo daría en una plaza tan importante como Milán
Cuando pienso en lo que les pasó a los hermanos Corzo con su circo en Italia, me acuerdo de lo importante que es la humildad, la generosidad y el agradecimiento, y cómo el ego puede nublar todas esas actitudes y acabar con todo. La historia comienza así:
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