El muralismo mexicano del siglo XX fue el escenario para la lectura visual, el arte deja de ser un lujo burgués, para ser un arma popular.
La seda silenciosa y suave, la imposibilidad de retenerla en la inestabilidad de la mesa laqueada, es la síntesis de la vida.
La creación es silencio en medio del ruido, es un caos armónico del que surgirá algo que cambiará un instante la realidad.
La naturaleza contradiciendo nuestros engañosos rituales y temores, ignora lo que esas lápidas guardan y crece sobre los restos de la fama.
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