El Acuerdo México-Estados Unidos
Guillermo Knochenhauer

Contracorriente

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¿En qué se equivoca Trump? En atribuirle a esas “ventajas” de la economía mexicana, o de la china, la desindustrialización estadounidense y en suponer que, eliminándolas, esas inversiones regresarán a territorio estadounidense…

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El presidente Donald Trump presumió que el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá generará miles de empleos en su país; se refirió a los capítulos sobre trabajo, propiedad intelectual y medidas medioambientales diciendo que “apoyarán muchos, cientos de miles de empleos estadounidenses”.

¿Porqué está tan seguro Trump de eso y, por qué se equivoca? Él está convencido de que el déficit comercial externo estadounidense lo provocan países como China y México con sus barreras arancelarias, manipulación monetaria, piratería intelectual, jornadas laborales mal pagadas y una legislación ambiental laxa, lo cual eleva su competitividad.

Según él, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte sacó grandes inversiones manufactureras de Estados Unidos que, al irse a México, atraídas por esas condiciones, lo convirtieron en una potencia industrial.

Su solución: dejar de pensar globalmente para hacerlo con sentido nacionalista, y obligar a quienes le venden a Estados Unidos con tales ventajas a que compitan “con lealtad”.

USMCA
Donald Trump y Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, durante un encuentro en Québec, junio 2018 (Foto: AFP).

A eso van los capítulos del acuerdo que destacó y que, de aplicarse, elevarían costos de producción y reducirían ventajas competitivas de México que, sin duda, son arcaicas, pero esa es harina de otro costal.

Mayores costos resultarían de las disposiciones laborales del acuerdo que promoverían la democracia sindical para lograr alzas salariales, y de la aplicación más rigurosa de normas de protección ambiental, así como de derechos de autor.

¿En qué se equivoca Trump? En atribuirle a esas “ventajas” de la economía mexicana, o de la china, la desindustrialización estadounidense y en suponer que, eliminándolas, esas inversiones regresarán a territorio estadounidense.

Gary Cohn, expresidente de Goldman Sachs y jefe de sus asesores económicos, ha querido explicarle a Trump -según uno de los capítulos del libro de Bob Woodward Miedo, Trump en la Casa Blanca– que la economía estadounidense genera 84% de su Producto Interno Bruto en el sector servicios, no en las fábricas, y que eso convierte el déficit comercial externo en un factor benéfico porque los productos que venden México, China y otros países a precios bajos, le dejan a los consumidores estadounidenses más dinero para gastarlo en lo que su economía ofrece, con grandes ventajas tecnológicas sobre el resto del mundo.

asesor
Gary Cohn (Foto: www.larazon.es).

Por lo visto, Trump no lo entiende y sigue imaginándose a Estados Unidos produciendo manufacturas en fábricas con chimeneas y cientos de trabajadores en las líneas de producción.

Tema distinto es la oportunidad de la política económica del nuevo gobierno de México para ir restaurando los salarios, la democratización sindical, el cuidado empresarial del ambiente y el estado de derecho.

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