¿La culpa existe naturalmente y forma parte de nosotros, o nos fue impuesta por quienes nos educaron?
Nuestra finitud, la fragilidad de nuestra condición radica en que no sabemos qué hacemos o por qué estamos aquí, y con la misma arbitrariedad podríamos desaparecer.
La promoción del conflicto como herramienta de gestión suele ser muy riesgosa para ejercer el poder cuando se aplica a una sociedad desesperada.
No se trata de ser pasivos, es actuar de una forma centrada en nuestra vida para crear un futuro coherente para el planeta.
84 836