Por su singular historia, en ningún lugar del mundo como en México se maltrata tanto a la muerte, se le ponen tantos apodos, se le invoca, pero también, y hoy más que nunca, se le teme, y se le rinde culto.
La muerte rondaba un Colegio que la bioética decía estudiar a la huesuda le pareció sacrilegio que de eutanasia quisieran hablar.
Arturo, ya eras eterno antes de morir, ya eras infinito antes de irte, ya habías exorcizado todas tus pesadillas, ya habías convocado todos los horrores.
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