El cine de Georgia creció con la mirada dirigida hacia el Occidente. Desde entonces supo trascender los límites de la cortina de hierro.
De cualquier forma, en lo que toca a los espectadores es hora de que le demos el crédito que merece nada más que como directora.
La historia se ancla en una realidad que es terrible y, al mismo tiempo, tiene el tinte de un sueño.
Su condición de fugitivo buscado por la Interpol desde entonces, no le ha impedido seguir trabajando con mucho éxito ni tampoco formar una familia.
Dejó de ser la alternativa que era al cine comercial de Hollywood; logró imprimir su sello hasta en una comedia dramática de época.
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