Como buen y experto propagandista, el señor presidente apostó y sigue apostando a los sentimientos, a las emociones.
“Ahora se muere gente que antes no se moría”, le oí decir, un buen día y muchos días más, a Vicente Leñero.
El escribidor no tiene que pedirle perdón a nadie, aunque tenga apellidos hoy reconocidos como españoles.
2 15