Hace unos días, el delegado anunció que ya se puede dejar el encierro. Pero algo cambió en el interior de la gente. Ya nadie quiere salir.
Clara… le cuesta pronunciar el nombre que su marido manchó, por eso su voz suena dura cuando la llama a cenar.
Si tiene un hijo, lo llamará “Covid” y lo educará para que sea santo y exista un San Covid, patrón de los niños abandonados.
El pájaro Toh llegó después de un largo peregrinaje en busca de un lugar en donde ocultar su humillación.
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