El destino nos regresó a las épocas del Presidencialismo Imperial de los 70, sin embargo, hay esperanza para cambiar nuestro destino.
Este episodio aislado no desdora el positivo saldo del trabajo de la Compañía de Jesús realizado en México a través de los siglos.
Lo que estaba en juego eran las entregas forzadas que el señor Lombera tuvo que realizar por 1’175,000.00 pesos de entonces.
A cincuenta años de distancia, podemos afirmar que existieron intereses económicos detrás de la decisión de cerrar el Patria.
Hoy todos somos responsables de crear ese nuevo mundo que ponga en el centro al ser humano y su dignidad.
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