Quiera Dios que la Iglesia de San Ignacio de Loyola retome aliento en esta nueva fase de su historia, en beneficio de los feligreses de la zona.
Al legislador no le queda otro remedio que hacer borrón y cuenta nueva, para que se cumpla cabalmente con el mandato constitucional.
Se trata de una valiosa mujer, forjada por sí misma, y que ha tenido que enfrentar adversidades que desafortunadamente aún adolecen las mujeres del mundo.
Usted ha gobernado a través de sus declaraciones, no ha habido logros gubernamentales importantes, pura verborrea.
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