La discriminación por discapacidad que se suma a los estereotipos de género, las lleva a luchar contra una doble invisibilidad que limita su participación.
El Día Internacional de la Mujer no es un festejo para que nos feliciten o reconozcan por nuestro género; es una conmemoración de la lucha por nuestros derechos que continúa.
La educación digital puede ayudar a las niñas y a las mujeres a aprender a empoderarse, y con ello, a diseñar y dirigir su vida tal como anhelan construirla.
La revolución digital nos permite estar conectados todo el tiempo, con sus bondades y desventajas, dependiendo si podemos fijar límites y organizar nuestras tareas.
En el cambio de frecuencia hacia la equidad, nuestras voces y participación deben estar presentes, hacerse escuchar e incidir en las transmisiones.
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