Cuando tengamos voluntad y realismo para ir contra la corrupción, con esfuerzos consistentes e instituciones sólidas, entonces habrá un cambio.
Claro, eso era antes de que oportunamente se adujera que los datos que importan no son los del PIB, sino los de la felicidad del alma.
El dictamen más certero que he encontrado sobre la decisión de la Suprema Corte de Justicia de admitir como constitucional una consulta que claramente no podía serlo, a través del truco…