Enlodar las aguas con decretos vagos, nombramientos irregulares y una legislación truculenta implica varias configuraciones distintas de fraude a la Ley.
La existencia de legislación irregular y decretos arbitrarios abre la necesidad de que los ciudadanos tengan que recurrir a remedios judiciales para hacer valer su derecho.
La desesperación de no lograr hacer el cambio deseado es lo que ha llevado al presidente a gobernar por medio de decretos generales.
La corrupción es un tema persistente en el imaginario mexicano y, si le diéramos forma, diríamos que es como el Diablo: nos roba la oportunidad…
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