El presidente de Estados Unidos no sabe que ya se acabó la fiesta y por lo tanto, se comporta como el amigo enfiestado que no se quiere ir.
No se trata de enjuiciarnos y pensar que no es bueno, sino de entender que a eso venimos y que podemos transitarlo de forma distinta.
Es momento de un cambio de cultura en la alimentación de los mexicanos, desde la fuente de fabricación hasta la consciencia de consumo.
No se trata de ser pasivos, es actuar de una forma centrada en nuestra vida para crear un futuro coherente para el planeta.
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