No es una moda, es un llamado, tal vez desesperado, por modificar nuestra relación con el lugar que habitamos.
Aún con restricciones, algunos negocios empiezan a abrir, ciertas actividades se reactivan y el ambiente mejora.
A escasos 400 metros de la orilla los altoparlantes del barco empezaron a repetir la misma instrucción hasta la saciedad.
Karen, que parecía meticulosa y muy observadora, había agrupado la información del cuaderno en tres modelos que podían explicar lo que estaba pasando.
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